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Nació en Medellín en 1946, es autor de más
de una docena de libros de poemas, de un libro de cuentos,
de textos periodísticos ensayísticos. Entre
sus libros: memoria del agua, luna de ciegos, los ladrones
nocturnos, señal de cuervos que fue galardonado con
el premio nacional de poesía universidad de Antioquia
en 1979; fabulario real, país secreto que da título
a de sus antologías en casa de las Américas
en la Habana, ciudadano de la noche, prosa reunida, la farmacia
del ángel, tertulia de ausentes y la antología
lugar de apariciones, entre otras.
Su padre y su tío Luis Vidales fueron
muy importantes a lo largo de su formación como poeta.
Fue una influencia de orden muy diferentes y a la vez muy
cercana, en el sentido de que su padre estaba volcado mucho
más hacia el periodismo cotidiano que hacía
la poesía como si lo era Luis Vidales, pero los dos
con una gran vocación por la literatura; de manera
que ese entorno cercano a los libros, de todas maneras, fue
creando una aproximación natural con los mismos y por
supuesto con el pensamiento escrito.
Las diferencias también tienen que
ver con la carga ideológica que cada uno le ponía
a los hechos cotidianos. Su padre era conservador, aparentemente,
pero era un poco anarquista. Luis Vidales era la orilla izquierda,
libertaria, con una vinculación más popular.
Juan Manuel Roca guardó una tercera orilla que es la
distancia con la razón ideológica, más
bien con el descreimiento natural por la vida partidista.
El viaje le imprimió una condición
de inestabilidad, de duda, de poca certeza a su poesía.
Su infancia fue muy movediza. Para él la poesía
es una casa donde ocurren paisajes y de alguna manera esos
paisajes están muy ligados a esa movilidad de su infancia.
No tuvo un hogar permanente y el desplazamiento dejó
en él una huella donde el espacio era invadido por
él mismo y a la vez sentirse invadido por ese mismo
espacio que antes era una lejanía.
Su universo poético es sugestivo, centrado
en la violencia sutil de orden ideológico, en el sueño
y los espacios mágicos. Se inscribe en el erotismo,
el realismo fantástico, las cárceles invisibles,
la muerte y la locura. Su palabra es sombría, llena
de claves misteriosas para desentrañar la pesadilla
del mundo occidental. Lentamente Juan Manuel Roca ha ido venciendo
el hermetismo, y configura hacia el porvenir una poética
de alto calibre social filosófico.
"Poema arquitectónico, situado
entre las onomatopeyas para recoger el hijo (que sube y baja)
de la soledad. Su poesía crea estos climas mágicos
mediante recursos sencillos, centrados en la cotidianidad
(la escalera) para expresar su sentimiento de soledad pero
también sus instancias íntimas y secretas. La
libertad anida en los versos de este autor, que de algún
modo se liga con la poética inicial de Luis Vidales
y con sus imágenes y tersuras compartidas por distintos
senderos".
Juan Manuel Roca es uno de los poetas vivos
más importantes de Colombia, poeta que ha influido
mucho a las siguientes generaciones nacidas después
de 1960 y que se nutrieron de la lectura de varios de los
libros del autor.
Hace parte de lo que se llamó la generación
del desarraigo, la generación desencantada, poetas
nacidos en los años cuarenta. Su libro País
secreto, es de reflexión, de meditación sobre
la encrucijada social que vive Colombia desde hace tantos
años y con el deseo no de reflejar esto a la manera
servil de los espejos que reproducen la imagen en su inmediatez,
sino haciéndolo a través de un espejo deformante,
es decir, que no tenga un carácter puramente socializante
o historicista, en lo posible, poético.
Es la idea de desentrañar lo que nos
ocurre como individuos pertenecientes a una colectividad tan
terrible como la nuestra y en esa medida es un libro de desgarradura
en ese sentido.
Así lo afirma el autor: "Nosotros
pertenecemos a un país que podría ser como el
país de Sísifo, todos los días tenemos
que reiniciar la levantada de la piedra para volver a empezar
a subir la cima y ver caer la piedra para volver a empezar;
en esa medida ese estatísmo del país frente
a la violencia hace que "País Secreto" de
alguna manera tenga una cierta permanencia, el hecho de que
no ha cambiado para nada. Este libro fue escrito bajo el estatuto
de seguridad del gobierno nefasto del doctor Julio César
Turbay Ayala, y estamos a las puertas de una dictadura neoliberal
y eso no ha cambiado para nada".
Para el autor, el arte no se puede dividir
en compartimentos estancos sino que hay una serie de vasos
comunicantes muy poderosos algunos secretos, otros evidentes.
El lenguaje de la pintura está muy ligado a la literatura,
en esa medida hay pintores del habla, pues son poetas que
hacen pintura al momento de escribir. La arquitectura es música
congelada, está creada por espacios de ámbitos
poéticos.
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